
En 1991, el regreso de Nicolas Bokov a Marburg, donde se produjo en 1982 el acontecimiento decisivo de su vida ciudad de su felicidad y de su desdicha, resucita esta experiencia intensa y dolorosa. Desde la Grande-Chartreuse pasando por Suiza, la llanura del Rhin, Alsace, camina sin equipaje ni recursos en una indigencia inmensa.
Esta indigencia, en la que sentimos la oscura y secreta harmonía del autor con la dificultad, lo empuja por necesidad hacia los demás. Con una cultura amplia que le permite hacer digresiones, describe los lugares, y sobre todo los encuentros, los contactos humanos. Regresa a Marburg con emoción. La casa donde vivió Pasternak le hace recordar su pasado de disidente y el espíritu de la liberación alimentado por su lectura clandestina. Evoca sus propios estudios en la universidad de Moscú en los años 60.
En 1982 su vida se derrumba : su matrimonio se deshace, le duele ver que la mujer querida con la que compartía su vida lo abandona para otro hombre que la lleva al mundo de la droga, mundo mortalmente peligroso que la fascina. En este estado de abismo se le ofrece la posibilidad de vivir un nuevo fenómeno sorprendente : el éxtasis del amor de Dios para con su creación, para con cada una de sus parcelas. « Toda mi vida pasada se ha hecho cenizas ». Es la conversión. El papel del dolor humano por fin captado en la organización del mundo. La escritura le permite elaborar esta rememoración.